Reacciones emocionales ante el cáncer

Home » Blog » » Oncoimagen » Reacciones emocionales ante el cáncer
REACCIONES-EMOCIONALES-ANTE-EL-CANCER
Cuando se diagnostica un cáncer tiene como consecuencia un fuerte impacto emocional, tanto en la persona a la que se le ha diagnosticado como a los familiares y gente de su entorno. Por regla general, supone un shock, pero las reacciones emocionales ante esta enfermedad y sus tratamientos varían según las personas y a lo largo de todo el proceso. ¿Cuáles son las reacciones más comunes?

Miedo: el cáncer es una de las enfermedades más temidas en nuestra sociedad, pues suele ser sinónimo de dolor, sufrimiento y muerte. No es que estas creencias sean falsas, pero en muchos casos siempre hay algo que se pueda hacer ya sea para curarlo o paliar el dolor. Ante el sentimiento de miedo, lo principal es identificar a qué se teme, hablarlo y tratarlo para superarlo.
Hoy en día y gracias a los avances médicos y científicos, y a su detección precoz, cáncer no es sinónimo de un trágico final.
Incertidumbre: no saber qué puede suceder en cuanto al pronóstico, los resultados del tratamiento y posibles recaídas provoca incertidumbre. Para hacer frente a ella, es importante comunicar todas las dudas y pedir información a los profesionales oncológicos.
Negación: la negación se produce ante la situación de no reconocer la enfermedad, su gravedad y consecuencias y se traduce en no hablar del cáncer, de sus tratamientos, consecuencias o pronósticos. Puede ser solo una reacción emocional temporal, en todo caso, formaría parte del proceso de adaptación.
Tristeza: ante el diagnóstico de un cáncer, suele haber una disminución de las actividades sociales y profesionales, lo que lleva a disminuir la autoestima de la persona. No obstante, hay que procurar mantener el mayor número de actividades gratificantes y aprender a detectar los patrones de pensamiento negativos para sustituirlos en positivos, para evitar sentimientos depresivos.
La autoestima se proclama como una de las herramientas más poderosas para sentirte más optimista y así obtener una actitud de lucha y superación ante el cáncer. Por eso es importante cuidar tu imagen.
Rabia: para aprender a controlar la rabia, es conveniente detectar en qué punto se produce el enfado. Es cierto que a corto plazo puede suponer un desahogo emocional y un medio de control, pero, a medio o largo plazo, puede aislarte y hacerte sentir culpable.
Culpabilidad: este sentimiento surge al pensar si uno podría haber hecho algo para prevenir el cáncer o haberlo detectado antes. Lo pasado, pasado está y nada de ahora podrá cambiarlo. Además, el cáncer es una enfermedad que se da debido a muchísimos factores impredecibles. Se recomienda centrarse en el presente y en qué se puede hacer a partir de ahora para mejorar la salud y bienestar del paciente oncológico.
Aislamiento: en ocasiones, el preocuparse por la enfermedad, el querer ocultarla ante los seres queridos o pensar que ellos no comprenden el estado uno se encuentra, crean distancia. Por eso es bueno comunicarse con los familiares y amigos, hablar de los temas que preocupan. Eso sí, es recomendable que ellos estén instruidos.
Ante el diagnóstico de un cáncer es un buen momento para aprender a expresarse, para acercarte al máximo a los tuyos y sentir su calor y apoyo.
Sentirse estigmatizad@: nadie está obligado a dar más explicaciones de las que uno quiere dar. Aunque el paciente oncológico se encuentre con otras personas que hayan padecido o tengan cáncer, no es necesario cerrarse puertas en la comunicación entre ellos, o en el trabajo o al realizar otras actividades cotidianas.
Sin embargo, durante y después del cáncer es posible vivirlo a través de reacciones emocionales positivas. Algunas personas experimentan un sentimiento de fortaleza a la hora de hacer frente a la enfermedad, con el fin de mantener el bienestar propio y de sus familiares. A esta capacidad de sobreponerse a las adversidades y recuperarse, a pesar del estrés psicosocial que supone padecer cáncer, se llama resiliencia.
En cualquier caso, es importante conocer todas las reacciones emocionales que se producen ante el cáncer y, si estas se prologan y crean dificultades en el día a día, es importante ponerse en contacto con profesionales para recuperar actitudes y estilos de vida y así mejorar la salud y autoestima.

En primera persona

la vida es una verbenaVanesa NuedaUn bajón emocional sin precedentes, eso sentí cuando me dieron la noticia: “Tienes cáncer de mama”. Me llamo Vanessa Nueda, tengo 36 años y soy mami de mellizos de 4 añitos. La sorpresa, la rabia, el miedo y la tristeza van a la par tras conocer el diagnóstico, a mi mente sólo acudían mis hijos.

Tardé poco en reaccionar y entender que enfadarme con el mundo no solucionaría el problema, el dolor físico es inevitable, pero el sufrimiento es opcional, y opté por apartarlo, abandonar el miedo y pasar el tratamiento entre sonrisas y rodeada de alegría. Estar enferma no tiene porque ser una situación dramática, en realidad normalizar la enfermedad es algo fundamental para que el tratamiento sea más llevadero.

Aunque parezca mentira, del cáncer también se sacan cosas positivas.  

Decidí escribir un blog www.elcrepdemivida.com dónde contar toda mi experiencia

Deja tu mensaje

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR