Uno de los aspectos que todavía sigue sorprendiéndome es el cambio tan profundo que se produce en las personas que inician un proceso de reflexión sobre su imagen y su estilo. Un cambio a niveles muy profundos, íntimos, un empoderamiento que a simple vista puede parecer superficial, pero que en realidad parte de lo más esencial.

Trabajar tu estilo propio no se hace de un día para otro, porque no se trata de comprarte ropa nueva o hacerte un peinado distinto. Eso sería precisamente quedarse en la superficie y, para mí, la imagen y el estilo es algo mucho más complejo, completo y profundo.

Si quieres sentirte más fuerte, más bonita, más conectada contigo misma, con más energía, con más seguridad en ti misma…, no puedes pasar por encima, no te puedes quedar en las capas externas. Necesitas llegar hasta tu esencia para conocerte bien, quererte y solo así los cambios serán auténticos y duraderos.

Todas tenemos esos días en los que nada nos gusta. Por ejemplo, supongo que esta situación te va a sonar: abres tu armario o rebuscas entre tus cajones y no hay ni una sola prenda que te apetezca ponerte. Ni te ves, ni te sientes bien llevándolas y ese día todo parece que sale al revés. Ese mismo pantalón, vestido, camiseta, lo que sea que hoy no soportas, ayer mismo lo llevabas puesto y no te paraste ni un segundo a cuestionarlo. Pero hoy, no va.

Esos días existen, para todas. Quizás simplemente es que ese día has dormido mal y todo lo ves de un oscuro tirando a negro. Incluso las personas más seguras, con más estilo y con la personalidad más marcada, también tienen días así. ¡Es cierto!

Cuando digo que trabajar tu estilo te hará sentir más fuerte y más tú en todo momento no me refiero a que no vayas a tener malos días. La vida es complicada y ojalá tuviéramos la fórmula mágica para borrar los malos momentos, el dolor o la pena. No, no voy por ahí.

Cuando hablo de los cambios profundos y esenciales que sienten las personas que encuentran y se expresan a través de su imagen y con un estilo propio me refiero a que han hecho todo un camino de autoconocimiento que les ha permitido soltar las máscaras, sentirse a gusto y tranquilas, reforzar su autoestima y su personalidad. Y eso, amiga, se nota por fuera.

Te propongo un ejercicio que te ayudará a trabajar este proceso de autodescubrimientoy reconectar de nuevo contigo. Coge papel y boli y dedícate unos minutos a responder estas preguntas:

  • Defínete a la perfección: ¿quién eres? ¿cómo eres? ¿cuáles son tus gustos, preferencias, tus virtudes, tus fuerzas y debilidades, tus inquietudes? ¿Cómo es tu forma de ser?
  • Define cuál es tu situación actual, tanto a nivel personal como profesional.
  • ¿Hacia dónde quieres ir? ¿Cómo te gustaría estar, sentirte, verte? ¿Cuáles son tus sueños y tus metas?

Creando este mapa de tu situación y de tus objetivos, viendo cómo eres y lo que te gusta, te será más sencillo encontrar qué te hace vibrar y sentirte más fuerte. El estilo va mucho más allá de la ropa o los complementos que eliges. Por supuesto, son un componente fundamental, pero no son el único ni mucho menos. La forma que tienes de caminar, de gesticular, de mirar. De plantearte la vida, de reírte, tu actitud. Ingredientes de un cóctel único, el tuyo.

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