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Son muchos los mitos que hay en torno a la imagen personal. Más allá de los estereotipos o cánones que se han ido estableciendo a lo largo de los años, y con los que una se puede sentir más o menos de acuerdo, existen distintas creencias sobre la imagen que hoy vengo a cuestionar.

Pero antes quiero hacer una recapitulación de algunos conceptos que, si hace tiempo que me sigues, te serán muy familiares, y si no no te preocupes, porque hoy me gustaría que terminaras de leer este post con la sensación de que has aprendido y que tu percepción de la imagen ha cambiado.

En mis más de 15 años de experiencia como asesora y experta en estrategias de imagen y comunicación, me he encontrado muchísimas veces con personas que creen que trabajar la imagen es simplemente cambiar la ropa, el pelo o el estilo. Y bien, apostar por un proceso de transformar tu imagen puede suponer eso, pero también muchos otros factores más.

La imagen es nuestra carta de presentación, es la proyección que hacemos de nosotros o de nuestro negocio al mundo. La percepción que tengan las otras personas sobre nosotros depende, en gran parte, de la coherencia entre lo que somos y lo que mostramos.

Partiendo de la base de que todo el mundo proyecta una imagen y que no podemos desprendernos de ella, creo que es necesario recordar que la impresión que transmitimos depende en gran parte de la apariencia, pero también de la comunicación no verbal, de la actitud, de las formas. Tu lenguaje corporal también dice mucho de ti, de tu personalidad y de los objetivos que persigues; y todo ello forma parte de la imagen que proyectamos.

Por eso es tan importante que cuando queramos trabajar nuestra imagen, ya sea personal o profesional, presencial o digital, lo hagamos teniendo en cuenta todos los factores que influyen en ella, no solo la parte superficial.

Desmontando algunos mitos sobre la imagen

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La imagen es superficial

Es evidente que la imagen que transmitimos tiene una buena dosis de apariencia. Pero como te he dicho, hay muchos ingredientes más en este combo que conforma nuestra imagen.

La manera en la que nos comunicamos verbalmente, el vocabulario, tono y voz que usamos para hablar o los elementos no verbales, como nuestros gestos, la mirada, la actitud, la forma de caminar, incluso de pararnos, influyen muchísimo en la percepción que otras personas tengan de nosotros. Estos elementos hablan de nuestra seguridad, de nuestra autoestima, de nuestra cultura, de nuestra personalidad… son aspectos que conforman nuestra imagen como si de distintas capas se tratase, quedando visiblemente la capa más superficial, pero a través de la que podemos transmitir mucho más que eso. Por ello, trabajar la imagen es un trabajo mucho más profundo.

La imagen se basa en ropa, moda o tendencias

Antes te he hablado de la importancia de tener coherencia entre lo que somos y lo que mostramos, lo hagamos vistiendo prendas de la última temporada o no. Una de las preguntas más importantes que hago a mis clientas cuando empiezo a trabajar con ellas es “¿quién eres?”. Conectar con nuestro yo, con nuestra parte interior y nuestra autenticidad es uno de los primeros ejercicios que debemos hacer cuando queremos transformar nuestra imagen.

Siempre animo a utilizar las tendencias como una herramienta para conectar con nuestra personalidad; animo a divertirse, probar, arriesgarse… A través de la moda puedes encontrar aquello que realmente habla de ti, pero sin perder de vista que es una vía para hacerlo, no un fin. El fin es que te sientas bien y te identifiques con tu imagen.

Y esto es así, porque solo conectando con nuestra esencia seremos capaces de mostrar una imagen auténtica y de seguridad. Por lo tanto, una vez hecho este ejercicio que, ojo, no es ni rápido ni fácil, nos será mucho más sencillo transmitir autenticidad, porque cuando sabemos quiénes somos, cómo somos y qué queremos, lo proyectamos al mundo de forma coherente y consciente.

La imagen que proyectas no se puede modificar

Si este mito fuese cierto mi trabajo no tendría sentido, y ya llevo más de quince años dedicándome a ello. Pero más allá de mi experiencia, es evidente que la imagen que proyectamos se puede transformar. Y se puede hacer a lo loco, sin tener clara la dirección, o sabiendo hacia dónde queremos ir. Te imaginas por cuál de las dos me decanto.

En el punto anterior te hablaba de la importancia de conocernos para crear nuestra imagen. Pero tan importante es saber de dónde partimos como tener claros los objetivos, qué queremos mostrar con nuestra imagen y qué es lo que queremos transmitir a nuestro entorno, a nuestra audiencia o a nuestros clientes.

En este sentido, tener una estrategia nos ayudará a transformar nuestra imagen y la percepción que otros tengan de nosotros. En función de lo que queramos lograr, tendremos que trabajar más un aspecto u otro (teniendo en cuenta lo que te contaba antes de que la imagen está formada por muchos factores). Pero la imagen que proyectas se puede transformar y si lo haces con una estrategia, conseguirás transmitir lo que te propongas.

No tengo estilo

Al igual que en el punto anterior, esta afirmación es del todo falsa. El estilo de cada persona es algo adherente a ella y es una herramienta de comunicación muy poderosa. Nos guste o no, nos sintamos identificadas o no, todas tenemos un estilo, de ello te he hablado en varias ocasiones.

El estilo nace desde dentro, expresa tu forma de ser, tu personalidad, tu carácter… Tanto si eres una persona más arriesgada o más romántica, se verá reflejado en tu estilo por los elementos que utilices, tus tejidos favoritos o incluso los colores. Por ejemplo si eres romántica tu estilo emanará cierto romanticismo con tejidos como el guipur o las blondas y encajes. Por el contrario, si en tu esencia prima el esencialismo las prendas que utilices en tus estilismos, o incluso los complementos, proyectarán esta sencillez de líneas depuradas sin abalorios ni nada visual que distorsione, más bien que evoque al minimalismo.

Dicho esto,es evidente que si evolucionamos como personas o como profesionales, nuestro estilo lo haga con nosotras. En este sentido, es importante que nos sintamos cómodas con nuestro estilo, que nos lo hagamos nuestro y que hable de nuestra persona o de nuestra marca de la manera más fiel posible.

En el siguiente artículo encontrarás una guía para mejorar tu estilo en ocho pasos, estoy segura que te será de gran utilidad.

La imagen y el estilo no influyen en tu negocio

Imagina que llegas a una tienda a comprar un producto que necesitas y te encuentras con varias opciones. Una de ellas tiene una imagen cuidada, limpia, con una etiqueta llamativa y la otra no te llama la atención, su imagen es incongruente y descuidada. Está claro cuál de los dos productos te gustará más, ¿verdad?

Pues lo mismo pasa con tu marca personal o negocio. Cuidar su imagen, ya sea a través de ti o en su formato digital, influirá en la percepción que tus posibles clientes tengan de él. Hace unos días te hablé de cómo generar mayor confianza con tus clientes a través de tu imagen, vimos los elementos que hacen que una marca te enamore y otra no, y por qué es importante cuidar la imagen de tu marca, tanto como la tuya propia. Por ello te recomiendo tener en cuenta distintos factores que influyen en la imagen de tu negocio o de tu marca.

Desde la imagen que proyectan los trabajadores, hasta la identidad corporativa que hayas escogido, pasando por los colores que predominen en el branding, la web, las fotografías que compartas… Pueden parecer muchos factores a tener en cuenta en el momento de plantearte una transformación de la imagen de tu marca personal y tu negocio, pero te aseguro que si los trabajas bien, la percepción que tendrán de él será la que merece.

Las fotografías de un negocio no influyen en la percepción del mismo

Son muchos los negocios que utilizan fotos de bancos de imágenes para promocionarse. En mi opinión, es una práctica que, en ocasiones, puede salvarte alguna publicación, pero que llevada al extremo puede ser perjudicial para tu marca.

Invertir en una sesión fotográfica es una de las mejores decisiones que puedes tomar para crear una imagen potente de tu marca que transmita lo que de verdad quieres. Crear una escenografía, escoger los colores, la iluminación, los elementos que te van a acompañar o los estilismos son formas de hablar de los valores de tu negocio, de su esencia.

En definitiva, podría alargarme mucho más desmontando falsos mitos en torno a la imagen, pues es una disciplina que da para ser analizada y estudiada con mucha profundidad. Existen, como hemos visto, muchos elementos a tener en cuenta en cuanto a la creación de una identidad visual, pero te aseguro que si los trabajas, puedes conseguir más visibilidad y posicionamiento. Llegados a este punto, lo que me gustaría realmente es que te pares a pensar unos minutos sobre la visión que tienes de la imagen, tanto personal como de marca.

¿Eres consciente de todo lo que puede influir en ella? Cuéntame, te leo.

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