Hace ya un tiempo que inicié en el blog el Diccionario de estilo de Silvia Foz, porque hay muchos conceptos relacionados con la imagen, con el estilo, con la moda, con la belleza… que pueden ser confusos o que necesitan ser explicados con más detalle.

En las formaciones que realizo y cuando trabajo con empresas y clientas particulares, suelo explicar muchos de ellos porque me encuentro con personas que tienen ideas preconcebidas o mezcladas, principalmente porque son conceptos que en nuestra sociedad nos venden de un modo determinado.

Los cánones de belleza cambian con las épocas y a lo largo de la historia, pero hay una cosa que no ha variado en la humanidad desde que el hombre es hombre, o dicho de otro modo, desde que la mujer es mujer: la búsqueda de la belleza en nuestra vida, en nuestro entorno, en nuestro día a día. Las artes son un claro ejemplo de ello y aunque las corrientes artísticas han ido variando con el tiempo, las personas siempre hemos buscado plasmar y rodearnos de lo que en cada momento hemos considerado como bello.

Algunos términos se nutren de una mezcla de objetividad y subjetividad tan interesante que llenan horas y horas de sobremesas y debates. Como por ejemplo qué es belleza, qué es estilo. Tengo un amigo, por ejemplo, que considera tremendamente atractivas las mujeres que tienen una pequeña separación entre los dientes superiores, las paletillas. «Como las francesas», dice él. ¿Es eso bello? ¿Está equivocado? ¿Qué será ese «algo» que a él tanto le atrae?

Belleza y estilo

La belleza está en todas partes y se muestra en infinidad de formas. Lo que a uno le parece bonito a otro le resulta totalmente irrelevante y esa riqueza, para mí, es un tesoro y una suerte. ¿Te imaginas que a todos nos gustara lo mismo? ¿O nos disgustaran las mismas cosas? Qué mundo más gris… El mundo está lleno de diferencia, de cuerpos, de culturas, de miradas. Hay tanta belleza como ojos que quieren verla y tanto estilo como personas dispuestas a mostrarlo.

Me habrás oído decir una y mil veces que ese «algo» que destaca en las personas va más allá de su aspecto físico, va más allá de la ropa o los complementos que lleva. El estilo tiene mucho más que ver con la forma de moverse, con el tono de voz, con la forma de caminar o quedarse parado. Ese «algo» se nutre en un % muy elevado de aspectos intangibles, de la energía que una persona desprende, de detalles sutiles.

Si estás interesada en descubrir o potenciar tu propio estilo, piensa mucho más allá de lo estético y busca dentro de ti, porque el estilo empieza con el descubrimiento de uno mismo, el estilo es el juego de hacer aflorar tu autenticidad.

Hay un ejercicio muy divertido y realmente sanador que me gustaría que empezaras a practicar a partir de hoy. Puedes hacerlo de forma individual o animar a alguien más y que podáis compartir impresiones. Puedes hacerlo un día de paseo o tomando un café en una terraza, aprovechando que se acerca el buen tiempo y estaremos horas y horas en la calle. Se trata de observar las personas que tienes a tu alrededor y sin pensar demasiado, encontrar al menos una cosa que te gusta de esa persona. Una. Puede ser alguna prenda de ropa, puede ser algo de su físico, puede ser algo intangible, como el tono de su voz o la manera que tiene de coger la mano de su hija.

Te darás cuenta que al principio cuesta, pero al cabo de un rato te sorprenderás a ti misma sonriendo y con una sensación pletórica. Estamos acostumbradas a poner el foco en los aspectos negativos, a destacar lo que nos disgusta y no tanto en poner en valor los aspectos positivos, lo que nos agrada. Estamos más acostumbradas a la crítica que a la alabanza, y con quién más hacemos esto es con nosotras mismas.

Encontrar y potenciar tu estilo, lo que te hace bella, es encontrar todas esas cosas que te hacen única, sacar a relucir tu personalidad y darte cuenta de todas esas cosas que tienes que configuran tu esencia.

Te animo a que el ejercicio que te acabo de plantear lo extiendas y lo practiques además contigo misma. Y que lo hagas sobre todo esos días en los que tienes la energía más baja, porque es cuando más lo necesitas. Mírate un segundo y piensa, qué es lo más bonito que tienes, qué te gusta de ti. Y así todos los días. Verás como en poco tiempo conseguirás una lista bien larga de virtudes y aspectos con los que lograr que tu estilo propio salga a la luz.

Si estás interesada en profundizar en este tema, te dejo algunos artículos del blog en el que te hablo de cómo potenciar tu imagen personal y te animo a que me contactes si crees que puedo ayudarte en este proceso.

¿Ya practicas el ejercicio que te he comentado? ¿También eres de esas personas a quienes les gustan las paletillas algo separadas? Cuéntame en los comentarios, ¡me encantará conocer tu opinión!

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